jueves, 17 de abril de 2008

ORACIÓN "AL CREADOR "

“Oración al Creador”

Por Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor
Maracaibo, Estado Zulia, República de Venezuela, América del Sur.
Impresa el jueves 17 de abril de 2008 .Hora: 03:05 pm
Tomada de su versión original del día jueves 10 de septiembre de 1998

Oración y Comentarios Autoría del Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor
(Fragmentos elegidos de la sección: "MERVY GONZÁLEZ ESTÁ CONVERSANDO CON…” que formó parte de un programa radial en el que participó como conductor por espacio de cuatro años aproximadamente: 1996, 1997, 1998, 1999, que se trasmitía en una estación radioeléctrica ubicada en la ciudad de Maracaibo-.Estado Zulia.- República Bolivariana de Venezuela. América del Sur).

ORACIÓN
Bendito seas creador del universo. Tú que de las tinieblas hiciste surgir la luz y gobiernas el mundo con el fulgor de tu palabra, aleja de nosotros las tinieblas del error y la maldad. Y condúcenos al conocimiento de tu gloria y de tu nombre, Bendito seas creador del universo. Tu que sacaste de la nada todas las cosas y renuevas sin cesar los días y las estaciones .Se benévolo en tu poder para con nosotros y multiplica sobre todos la gracia de tu bondad. Bendito seas creador del universo, tú que creaste al hombre con admirable perfección. Y en el quieres refrescar tu imagen y semejanza. Acógenos a todos, bajo tu mirada luminosa y permítenos corresponder a tus me dé en en el designios del de amor. Bendito seas creador del universo, tú que comunicas tu energía a todos los seres creados y diriges al hombre en su caminar, has de nosotros tus colaboradores en la armonía del mundo y ayúdanos a en la historia del misterio de tu creación. Amén y amén...
COMENTARIO
(APLICACIÓN A NUESTRA VIDA)
Que hermoso es platicar con el Señor. Y en este canto de alabanza esta mañana hemos puesto de manifiesto nuestro amor por el Señor. Nuestro amor por el creador. Nuestro amor por el padre. Por eso hermano y hermana radioyente, es bueno que todos los días de nuestra vida demos gracias al Señor, por nuestro trabajo, por nuestra vida, por nuestra familia, por nuestros amigos, por todas las personas que nos rodean, por el aire que respiramos, por el paisaje que el Señor nos ha regalado. Por ese cielo azul hermoso, por este día maravilloso que hoy vamos a comenzar a vivir. También en esta mañana hermano y hermana radioyente, es bueno recordar que no todo el que dice “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos. No basta hablar lo fundamental, es vivir. Todo el mundo habla, pero pocos viven como hablan. Invocar a cada instante el nombre de Dios lo hacen muchos,¿ Pero de qué sirve si dentro de los corazones, no se creó un espacio para que habite de entre Dios y darle gracias a su infinita misericordia y su su grande amor. Amigo de amiga radioyente, Dios es vida, no solamente invocación, Dios es sustancia, no es solamente un nombre sustantivo, propio, que puede ser repetido cien veces por los labios sin ser vivido en el corazón y en el alma. Pero todo aquel que cumple la voluntad de Dios, dice la palabra, entrará en el reino de los cielos. Usted ha sido muy sensible a lo que los demás piensan y hablan de usted .Así somos los seres humanos, somos sensibles a todas aquellas cosas que hablan de nosotros y que nos disgustan. Pero a veces hermano y hermana radioyente, no debemos darle importancia a ésos juicios de maledicencia, porque están muy lejos de nosotros, que estas personas tengan capacidad para medirnos, pues el único que puede juzgar y medir es Dios. Antes del vivir y juzgar a los demás, debemos mirar la viga nuestro en propio ojo. Sea usted mismo su medida y convénzase de que su conciencia es su termómetro moral y espiritual. Tengamos siempre en mente y repitamos cuantas veces podamos: Dios me ve y me juzgará. Confiemos en el juicio del padre y del creador solamente eso nos debe interesar, y para ello hermano y hermana radioyente, hay llevar una vida equilibrada y armónica, debemos hacerle bien al prójimo y amarlo como a nosotros mismos. ¿Pero quien es el prójimo? Ese prójimo es tu hermano. ¿Pero quien es tu hermano? ¿Él que nació de tus propios padres? ¿O serán acaso tus projimos: tus amigos, los que te son simpáticos? No, tu hermano es todo aquel que pasa por nosotros, de cualquier clase social, de cualquier color, de cualquier raza. Tú hermano es todo aquel que cruza su camino aunque usted no le conozca. Hermano es tu semejante, tenga el nombre que tenga, venga de donde venga. No amemos solamente a los que descienden de la misma sangre que nosotros, ni solamente aquellos a los que nosotros llamamos amigos, ni solamente aquellos que nos son agradables y simpáticos. Hermano es nuestro semejante y en esta mañana para llevar una vida en plenitud, vamos a amar a nuestro hermano, vamos a, de esta forma, prodigar nuestro amor a todas las personas que en nuestra vida se crucen en el día de hoy: Animo, gozo, alegría…
N O T A D E L A U T O R
Amigos y amigas, esta oración con comentario incluido, forma parte de una larga lista de ellas y que movido por el Espíritu Santo, ofrendaba al Señor de Lunes a Viernes a las siete de la mañana, en un programa radial de opinión, en el que participaba en compañía de una periodista, en el cual mi persona le dedicaba tres minutos o más (dependiendo de la Producción y/o de Máster) a orar y analizar esa oración aplicándola a la cotidianidad de nuestra vida, de nuestros actos, de nuestras, alegrías, tristezas, éxitos, fracasos, tragedias, tribulaciones, bonanza, prosperidad, bienestar, etc. Todo con la intención de establecer como verdad aquella según la cual Dios siempre está con nosotros, que todo lo que nos ocurre es para bien, que existe un plan o proyecto de salvación para cada uno de nosotros diseñado por el mismísimo Dios, cuyo cumplimiento, decisión y elección depende de ti. Así que -parafraseando la escritura bíblica- “DIOS NOS HIZO SIN NUESTRO CONSENTIMIENTO, PERO NO NOS SALVARÁ SIN QUE LE OFREZCAMOS ESE CONSENTIMIENTO”. ES DECIR, NUESTRO PERMISO Y AUTORIZACIÓN. El Señor es un caballero, y está siempre a las puertas de nuestro corazón, para que le abramos y pueda entrar para guiar nuestra vida y ofrecernos su santidad, gozo, alegría, discernimiento, sabiduría, y sus infinitos dones espirituales y materiales. Esa estación radioeléctrica está situada -todavía está al aire- en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, República Bolivariana de Venezuela

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