viernes, 11 de abril de 2014

Vivir y deja vivir. Artículo. Por: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor. mervyster@gmail.com. Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela. América del Sur. Redactado y publicado en la red: viernes 11 de abril de 2014.



Vivir y deja vivir. Artículo. Por: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor. mervyster@gmail.com.
Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela. América del Sur. Redactado y publicado en la red: viernes 11 de abril de 2014.







Imagen uno: Samaritano: En la parábola del Samaritano vemos que “vivir y dejar vivir” no es una buena fórmula para vivir…








Imagen dos: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor.






Vivir y dejar vivir. Artículo.
Por: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor. mervyster@gmail.com.
Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela. América del Sur.
Redactado y publicado en la red: viernes 11 de abril de 2014.

Vivir y dejar vivir”, es un refrán, es una sentencia breve, que se ha venido repitiendo desde hace muchísimos años y que la gente en su mayor parte, la observa y la practica como una costumbre buena, sana e incluso, los menos preparados, le conceden un origen divino, situándola como parte de la palabra de Dios y que puede encontrarse en la Santa Biblia. Esto último no es verdad. No hay referencia explícita y literal de la expresión: “vivir y deja vivir”, así como tampoco es cierto  que aquella  otra expresión que a la gente le gusta repetir incansablemente en los siguientes términos: “ayúdate que Yo te ayudare”, tampoco está expresión aparece en el texto sagrado. Lo que sí es correcto,  es la interpretación que de muchos textos sagrados,  pudieran dar como resultado estas dos expresiones.  En esta oportunidad nos referiremos a “ vivir y dejar vivir”, que la mayoría de la sociedad sigue a pie juntillas pensando que esa sentencia o refrán proviene de alguna de las diversas enseñanzas que Jesucristo nos dejó a través de sus discípulos o de alguno de los otros  textos de los libros de la Biblia, bien sean  por ejemplo: el Libro de los Hechos de los Apóstoles, de alguna de las Cartas de San Pablo, o las de Juan, de San Pedro etc.

Por de pronto, eso de “vivir y dejar vivir” no basta para ser un buen cristiano, ni tampoco ofrece  mucho por nosotros, cuando tengamos que presentar nuestro balance en el juicio final. La palabra de Dios es clara cuando nos señala, que no basta con no ser malo para tener acceso al cielo. Es decir la actitud de indiferencia, de indolencia, de apatía frente a los dolores, dificultades y apremios del prójimo, no abona nada a favor nuestro, en eso de servirle al el Señor y emular a Jesucristo en nuestra vida cotidiana, sirviéndole bajo ese esquema.

“Vivir y dejar vivir” es la conducta, la forma de vivir, el plan de vida, de quienes no quieren “meterse en la vida de los demás para no buscarse problemas que no son de ellos”. Esta particular manera de vivir tiene consecuencias graves para nuestra fe, para la práctica de ella y consecuencias  con el amor que dicen practicar a Dios. Este tipo de personas no son diferentes de los que ofenden a Dios con sus conductas, lo distinto radica en que los que viven dejan vivir”, no hacen actos de manera objetiva a favor del necesitado, del menesteroso y del pobre, y de todas aquellas personas  que en algún momento pudieran necesitar su ayuda, es decir pecan por omisión y no por comisión. No hacen lo que deben hacer u omiten lo que se les pide hacer. Veamos el siguiente texto extraído del evangelio según San Marcos: “En aquel tiempo, uno de los letrados se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos? Jesús le contestó: El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos. Le dijo el escriba: Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.(  Evangelio según san Marcos 12, 28-34 )

La parte que nos interesa colacionar o vincular, a propósito del tema que estamos tratando, es el del amor a Dios por encima de todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. No puede un cristiano, un creyente de la palabra de Jesucristo: “vivir y deja vivir”, porque esta fórmula existencial niega toda posibilidad de ayudar a nuestro prójimo y en el sentido extendido del término, la posibilidad de ayudar al enfermo, a las familias que viven en problemas, a los que tienen necesidad de tipo económico, a los menesterosos o como decía la Madre Teresa de Calcuta a los más pobres de los pobres. Por eso amigo lector debemos revisar nuestras actitudes cotidianas y nuestra manera de vivir y de relacionarnos positivamente con nuestro entorno y con nuestro prójimo. De lo contrario seremos sometidos al escrutinio severo de nuestro Señor y con seguridad algunas sanciones nos podrán aplicar. Y quiero aclarar, que esta forma de terminar estas reflexiones, no son para nada amenazas o tratar de imponer la enseñanza de Dios a través del miedo, sino más bien a través del amor que Jesucristo o nos enseñó a depararle a nuestro prójimo. Recordemos que el mismo le dijo a sus discípulos: “yo no vine a abolir la ley… Vine a traerles un nuevo mandamiento: el mandamiento del amor: amaos los unos a los otros y al prójimo como a ti mismo”. La elección es tuya. Tienes libre albedrío para modificar el esquema de vida que hoy tienes. Animo, gozo, alegría…



Vivir y deja vivir. Artículo. Por: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor. mervyster@gmail.com.
Maracaibo. Estado Zulia. Venezuela. América del Sur. Redactado y publicado en la red: viernes 11 de abril de 2014.





Imagen uno: Samaritano: En la parábola del Samaritano vemos que “vivir y dejar vivir” no es una buena fórmula para vivir…





Imagen dos: Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor.







Para  citar este artículo: si se tratase del caso ejemplificado:

GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .El Ejercicio del Principio Inquisitivo: ¿Ofrenda a la Ética o a la Justicia? Maracaibo, Venezuela La Universidad del Zulia. 28-Enero-2009. Disponible en: )
©..DERECHOS RESERVADOS.FORMA Y REQUISITOS EN LA CITA DE ARTICULOS, NOTAS, REFLEXIONES AUTORÍA DE MEGF. REDACTADA EL 01 DICIEMBRE DE 2009.
1.-REQUISITOS DE LA CITA ELECTRÓNICA. ¿Como citar los artículos, reflexiones, notas cortas, oraciones y otros materiales, en su versión electrónica, autoría de Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor? Para citar las reflexiones, artículos, notas cortas, oraciones  y otras materiales contenidos en los Blogs de  Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, sírvase colocar la siguiente nota: GONZÁLEZ FUENMAYOR, Mervy Enrique .Título de la publicación. Blog de Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor, o los títulos de alguno de mis  otros blogs Año. [En línea]. Puesto en línea (fecha de publicación). URL: Consultado el dia (fecha de consulta)
2.-REQUISITOS DE LA CITA A PARTIR DE LA VERSIÓN IMPRESA  O DE AQUELLA  QUE SIN HABER SIDO PUBLICA, FORMA PARTE DEL PATRIMONIO DE LAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, EDUCATIVAS, CULTURALES  O DE LAS DIVERSAS BIBLIOTECAS.
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