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martes, 24 de junio de 2008

VÍDEOS REFLEXIVOS " REMEDIO DE UNO DAÑO DE OTROS ".COMENTARIO

VÍDEOS-REFLEXIVOS " REMEDIO DE UNO DAÑO DE OTROS".COMENTARIO.

POR PROF. DR. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.

MARACAIBO-ESTADO ZULIA-VENEZUELA - AMÉRICA DEL SUR.

GRABADO EN FECHA VIERNES TRECE DE JUNIO DE 2008.

Suele ocurrir de una manera más frecuente que aquella que imaginamos, que tomamos decisiones basadas en actitudes y posiciones egoístas, particulares y pensando siempre en nuestro beneficio y nuestros propios intereses. Si amigo lector, desafortunadamente esta es una realidad no solamente de nuestra época sino desde que el hombre fue creado por Dios a su propia imagen y semejanza y específicamente cuando se produjo la desobediencia de Eva y de Adán a Dios padre. Lo observamos cuando Caín le presentaba al señor, las ofrendas menos valiosas para el, lo que finalmente trajo como consecuencia la muerte de Abel, quien al contrario de su hermano, si, le ofrendaba lo mejor de sus ofrendas a YAHVÉ. La mezquindad ha sido una característica que ha acompañado siempre al hombre en todas las etapas de la humanidad. En algunas de las etapas dicha mezquindad, codicia, ruindad, egoísmo e insolidaridad, ha sido más notoria, más destacada. En este siglo 21 y comienzo del tercer milenio, no se trata precisamente de una excepción, ya que el principal motivador de las actuaciones del hombre es el dinero u otros factores, pero siempre relacionados con el confort, el bienestar, el placer, el poder, la gula, las drogas, el sexo, la dominación etc.. Es importante que nos detengamos a pensar sobre los aspectos vinculados con la toma de decisiones en nuestra vida, ya que no siempre las decisiones que nos benefician en lo personal o familiar, son buenas y conformes con la palabra de Dios y con el proyecto de salvación que Dios tiene para cada uno de nosotros. Por ello es importante advertir que antes de decidir o seleccionar cualquier solución para diferentes situaciones que nos toque vivir, es pertinente, necesario, justo y conforme a la santa escritura, el que maduremos, pensemos y busquemos dirección en el espíritu santo para hacer, decidir, seleccionar y arreglar cualquier situación pasada , presente o futura que nos afecte. Por ahora agradecemos al señor su infinita presencia entre nosotros, su amor misericordioso, piadoso y eterno. Debemos agradecer el sacrificio limpio, puro, sin mancha, desde donde sale el sol hasta el ocaso. Gracias Jesús por haber clavado en la cruz la factura de nuestros pecados. Amén y amén...

CÓDIGO DE ACCESO PARA VER EL VÍDEO.





ETIQUETAS.
Altruismo, egoísmo, ruindad, maldad, bondad, salvación, condenación, esperanza en Dios ,

jueves, 20 de marzo de 2008

¿Semana Santa... o Semana para Evitar la Santidad?

Por Prof. Dr. Mervy Enrique González Fuenmayor.

miércoles 19 de marzo de 2008, hora: 10 y 27 p.m.

Maracaibo-Estado Zulia -República de Venezuela-América del Sur.

Me había prometido no escribir-- jamás-- sobre un tema tan trascendental, importante y cuestionado por algunos, como es el tema de la semana mayor o semana santa. Como católico cristiano me veo en la obligación de--- conforme a la doctrina de la santa Iglesia Católica--- reiterar que en esta semana santa los creyentes en Dios, en Jesús Cristo, en el espíritu santo, en santa María virgen, en la comunión de los santos, el perdón los pecados, la santa Iglesia Católica, la resurrección de la carne, la vida eterna, debemos santificar este período haciendo lo que la palabra de Dios espera que hagamos. Reflexionar sobre nuestra vida en orden a evaluarla y determinar si la hemos vivido conforme a la palabra de Dios y si no ha sido así, introducir los cambios necesarios para retomar el camino de la redención, del ejercicio pleno del cristianismo de manera que seamos testigos auténticos de la palabra de Dios y de Jesús , al tiempo que trabajemos para la obtención de la vida eterna. Es tiempo también para que hagamos mea culpa de nuestros errores, omisiones y acciones que nos avergüenzan ante Dios... Es la semana santa un periodo de re-examen de nuestros vínculos externos e internos con Dios. De suerte que podamos precisar de una manera muy clara y categórica, si de verdad hemos venido cumpliendo con nuestra función de cristiano ejemplar, de católico tibio, o de imitador falso de las conductas y actitudes cristianas. Es la semana mayor un tiempo de recogimiento, en el cual -- e idealmente en familia-- debemos compartir con todos al tiempo que nos privilegiamos en el culto activo del catolicismo, reconciliándonos con Dios, con la humanidad y con el prójimo, por medio del sacramento de la confesión, con asistencia plena a todos los actos religiosos que se realizan en esta semana santa para recordar el nacimiento, predicación, pasión, crucifixión, muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo. Por ello la Iglesia Católica ha dividido en varias etapas esta semana santa, la cual comienza con el viernes de dolores, pero que de manera más formal inicia el periodo santo desde el domingo de Ramos: día en el cual Jesús de Nazaret es recibido como un rey entre aclamaciones, vítores y la exhibición en señal de triunfo, de las hojas de olivo, las cuales aireándolas proyectaban el mensaje de gloria y honra para el mesías, para el rey de Reyes y Señor de Señores: Jesús el carpintero, Jesús el hijo de María, Jesús de Nazaret, Jesús el hijo de José, El Salvador, el liberador .

Veamos lo que significa el domingo de Ramos:

"Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos inicia la Semana Santa con el recuerdo de las palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén. Pero no una entrada de Jesús como el esperado Rey, sino como humilde 'servidor' que vive de la palabra de Dios.

Los Ramos de olivos tienen un significado: en aquel entonces los olivos eran uno de los tantos símbolos de vida. Los ciudadanos de Jerusalén ven a Jesús trayendo 'vida' al paso por el monte de los Olivos y buscan ramas para saludarlo.

El domingo de ramos da comienzo a la semana en la que contemplamos el dolor de Dios. Amor de Dios por nosotros. Este domingo se lee la pasión en forma muy solemne y así nos introduce en el espíritu de Semana Santa"(disponible en el sitio de internet: http://www.iglesia.org/

Con tristeza, a manera de cronista, debo manifestar que ha venido produciéndose una situación que denigra y desnaturaliza el domingo de Ramos tan hermoso que nos relata el texto bíblico. Antes por el contrario muchos aprovechan a ir de compras, día para emborracharse, rumbear, dedicarlo al ocio, a ir de compras, a fornicar, a cometer adulterios, a prostituirse, a consumir drogas, en fin a realizar cualquier otra actividad salvo aquella que realmente está vinculada con realizar lo que un cristiano haría en un domingo de Ramos y lo que quiere la palabra del Señor que hagamos. Con esto lo que estamos afirmando es que la mayor parte de la sociedad se ha apartado de Dios y de sus mandatos, ya que prefieren el gozo de los placeres mundanos y la satisfacción de sus propios intereses y necesidades, antes que rendir honores, gracias, santificaciones y glorias a Jesús hijo de David, hijo de Dios, hijo del padre, verbo hecho carne, príncipe de la paz, rey de Reyes y Señor de Señores. Desafortunadamente esa es la triste verdad. La interrogante que debemos formularnos tiene que ver con lo que hacemos nosotros, hablando en el sentido de singularidad, es decir nosotros como personas para retomar lo que alguna vez fue y que hoy en virtud del consumismo, el materialismo el facilismo y todo el conjunto de doctrinas, opiniones y tesis reñidas con el cristianismo, han pretendido establecer como correctas y nada censurables actitudes, cuando lo cierto es que las mismas conducen al hombre a su perdición y en consecuencia también la pérdida de su alma y de su vida eterna.

Pero sigamos indagando sobre un significado que la semana santa debe tener para todos y cada uno de nosotros. Es el tiempo más importante que la humanidad celebra durante cada año, sencillamente porque en esta semana recordamos, evocamos y nos gloriamos en los sucesos que permitieron la liberación , en la rotura de las cadenas que subordinaban al hombre con el demonio, con el pecado y que lo hacían indigno de estar en la presencia de Dios. Dentro de esos hechos: la crucifixión, la pasión y muerte y posterior resurrección de nuestro Señor Jesucristo : concreta la profecía, la esperanza y el cumplimiento seguro de la promesa de tener con nosotros el mesías que siendo humano como nosotros, sin embargo no cometió pecado alguno, aquel que llevando una vida de santidad, la ofreció por nosotros , para que pudiesen ser perdonados nuestros pecados, en una muerte de cruz, muerte ignominiosa especialmente reservada para los criminales más violentos y más peligrosos de su época. Con ello se afirma entonces, que no solamente pagó por nosotros la factura de nuestros pecados, sino que lo hizo en las condiciones realmente más dramáticas y mas infrahumanas que persona alguna le haya tocado vivir y sufrir. El ,que nunca pecó, que llevó una vida de santidad, que asumió la condición de ser humano para reivindicar al hombre, porque si bien es cierto que por el pecado de un hombre: Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios, también por un hombre vendría la enmienda, la corrección, la reivindicación: la venida del hijo del hombre: Jesús que venció al pecado, a la muerte, al maligno y con ello con su resurrección gloriosa y su subida al cielo, sentarse a a la derecha del padre, nos dio la vida eterna. Por ello en el juicio final, mientras que el lugar del acusador lo ocupará Satanás; el abogado defensor lo será nuestro señor Jesucristo y el juez nada menos que nuestro padre Dios: YAHVÉ.

La reivindicación de Eva vino por la presencia de nuestra virgen madre María, la castísima e Inmaculada , la cual por haber vivido una vida en santidad y sin pecado, tras la asunción del Ángel Gabriel manifestó como respuesta el si, " hágase en mi segundo voluntad, yo soy la esclava del Señor “. Así quedaron reivindicados el primer hombre y la primera mujer, Por la pura misericordia del Señor y no porque nosotros nos lo merecíamos.

¿Y que hacemos nosotros frente a todos estos episodios bíblicos tan hermosos que evocamos, conmemoramos y celebramos en la semana santa?

Ya se ha dicho anteriormente, excepción hecha de quienes cumplen espontánea y jubilosamente la realización estos actos, las gentes procuran el disfrute personal, no les interesa para nada retomar y hacer propios los mensajes, enseñanzas y mandatos que el señor nos ofrece en su santa palabra contenidos en la Biblia. Evadimos exprofeso el ir a nuestros templos, a nuestras iglesias a ratificar nuestra fe católica. Extrañamente se encuentra en esos sitios a personas que no tienen nada que ver con la religión católica y que a veces ni siquiera son creyentes y sin embargo participan de manera activa en los misterios del nacimiento, predicación, pasión crucifixión, muerte resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Porque queda claro que muchos Son los llamados y poco los escogidos. Por ello Jesús en uno de los episodios bíblicos, comunicándose con los fariseos y creyentes les replicó diciendo que: " de cierto os digo que primero entrarán en el reino de los cielos, los borrachos y prostitutas, antes que vosotros, pues aquellos sin creer dan muestras de la bondad y del ejercicio de la caridad y practican lo que yo enseño, sin embargo ustedes que me escuchan y me conocen ni practican lo que les enseño ni mucho menos realizan obras como yo les he enseñado a realizarlas”

Me permito nuevamente transcribir lo que he tomado del sitio: http://www.iglesia.org/>.

"Jueves Santo
La Misa vespertina in Cena Domini abre el Triduo Pascual de la Pasión y Resurrección del Señor. La Iglesia de Jerusalén conocía ya, en el siglo IV, una celebración eucarística conmemorativa de la Última Cena y de la institución del sacramento del sacrificio de la cruz. A finales de la misma centuria esta tradición se vivía también en numerosas Iglesias de Occidente, pero habrá que esperar hasta el siglo VII para encontrar los primeros testimonios romanos.

La celebración eucarística in Cena Domini conmemora un triple misterio: la institución de la Sagrada Eucaristía, la institución del sacerdocio de la Nueva Ley y el amor infinito de Cristo por los hombres con su mandamiento sobre la caridad fraterna, manifestado con el signo del lavatorio de pies. Los dos últimos misterios encuentran su fundamento en el sacramento eucarístico, fuente de todo don y máxima expresión de la entrega a los demás.

En la última cena Jesús celebraba con sus discípulos la cena de la Pascua Judía. Ésta fue celebrada por primera vez en Egipto, en virtud de una orden dada a Moisés por Jehová. El 14 del mes de Nisán Abid, y de acuerdo con el mandato divino, cada familia hebrea sacrificó un cordero con cuya sangre fueron teñidos el dintel y las jambas de la puerta de las viviendas. Esto sucedió a fin de que el ángel exterminador, que había de dar muerte a los primogénitos de los egipcios, perdonase a los judíos. Este milagro, al que siguió el de la separación de las aguas del mar Rojo, debería conmemorarse anualmente con idéntico sacrificio. Celebrada por segunda vez en el Sinaí y a la salida del desierto, la pascua fue desde entonces para los judíos la fiesta religiosa por excelencia, evocadora de la providencial liberación del pueblo hebreo de su triste esclavitud bajo los egipcios e impregnada de un profundo significado histórico, social y familiar. En este contexto Jesús da inicio a una nueva Pascua e instituye la eucaristía, invitándonos a celebrarla continuamente en su memoria. La eucaristía será para los cristianos comida de Nueva Alianza.

La Pascua cristiana, conmemorativa de la Resurrección del Salvador, se solemnizaba en los albores del cristianismo al mismo tiempo que la Pascua hebrea, pero ya en el siglo II surgieron controversias entre los fieles del Asia Menor y la Iglesia romana acerca de la fecha en que debería celebrarse. El primer concilio de Nicea resolvió que fuese el domingo siguiente al 14 de Nisán, es decir, el domingo después de la luna llena que sigue el equinoccio de marzo. La situación de esta fiesta en el calendario puede variar en 36 días y de ella depende la de las fiestas movibles de la Iglesia Católica.

Viernes Santo
El viernes Santo conmemora la Pasión y muerte del Señor.

Dos documentos de venerable antigüedad - Traditio Apostólica y Didaskalia Apostolorum- testimonian como práctica común entre los cristianos el gran ayuno del viernes y sábado previos a la Vigilia Pascual. Sin embargo habrá que esperar hasta finales del siglo IV d. C para encontrar, en Jerusalén, las primeras celebraciones litúgicas de la pasión del Señor. Se trataba de una jornada dedicada íntegramente a la oración itinerante: los fieles acudían del cenáculo -donde se veneraba la columna de la flagelación- y al Gólgota, donde el obispo presentaba el madero de la cruz. Durante las estaciones se leían profecías y evangelios de la Pasión, se cantaban salmos y se recitaban oraciones.

Los testimonios más antiguos de una liturgia del Viernes Santo en Roma proceden del siglo VII d. C. Manifiestan dos tradiciones distintas y nos han llegado a través del Sacramentario Gelasiano (oficio presbiteral con adoración de la cruz, liturgia de la palabra y comunión con los presanificados) y el Sacramentario Gregoriano (liturgia papal, limitada a lecturas bíblicas y plegaria universal).

El oficio romano actual, recuperado a partir de la reforma de Pío XII y Concilio Vaticano II, contiene los tres elementos de la antigua liturgia presbiteral romana: liturgia de la Palabra -incluye tres lecturas y oración universal, adoración de la Cruz y comunión.

La teología del viernes Santo es particularmente rica: durante este día la Iglesia conmemora la Pasión de su Señor y Esposo, adora su Cruz, recuerda su nacimiento del costado de Cristo y, por la plegaria universal, intercede por la salvación del universo.

El viernes Santo es, para el cristiano, un día de esperanza y confianza en Dios en medio del dolor: los sufrimientos de Cristo atraen la benevolencia del Padre al mundo. La Cruz, símbolo del patíbulo y de la ignomna, es adorada: el instrumento de la humillación se ha convertido en el término de la gloria. Hoy, el cristiano se encuentra de modo especial con la Cruz: recuerda así que, para ser fiel discípulo del Maestro, deberá tomar su cruz de cada día y que sólo ella es la respuesta a las ansias de salvación y liberación de una humanidad que gime bajo el peso de los pecados.

El Viernes Santo se reza el vía crucis, que consiste en una serie de estaciones que recuerdan el Camino de Jesús al calvario deteniéndose a meditar en cada estación.

Este día no debe ser de llanto ni de luto, sino de amorosa y gozosa contemplación del sacrificio del que brotó la Salvación. Cristo no es un vencido sino un vencedor, un sacerdote que consuma su ofrenda que libera y reconcilia. Por eso nuestra alegría.

Sábado Santo
El sábado santo, denominado Gran Sábado por los cristianos de Oriente, honra el descanso de Cristo en el sepulcro, su descenso a los infiernos y su encuentro con cuantos esperaban la apertura de los Cielos. Este día los cristianos se recogen en silencio y, mediante la oración y el ayuno, esperan la Resurrección del Señor. Por esta razón, la Iglesia no conoce reunión litúrgica alguna fuera de la celebración cotidiana de las Horas.

En los primeros siglos de la historia de la Iglesia el Sábado Santo se caracterizaba por ser un día de ayuno absoluto, previo a la celebración de las fiestas pascuales. Pero a partir del siglo XVI, con la anticipación de la vigilia a la mañana del sábado, el significado litúrgico del día quedó completamente oscurecido - sábado de gloria se le denomina popularmente- hasta que las sucesivas reformas de nuestro siglo han devuelto su originaria significación.

El Sábado Santo debe ser para los fieles un día de intensa oración, acompañando a Jesús en el silencio del Santo Sepulcro. Parece que la historia de Cristo ha terminado, que la causa de Dios se ha perdido. Pero Jesús desciende a los infiernos para librar a los justos de la Antigua Ley en premio a su vida de fe en las promesas mesiánicas. El cristiano, unido a los dolores de María, sabe que el silencio de Dios en el mundo es sólo aparente y se llena de esperanza para la vida futura.

La celebración del sábado por la noche es una Vigilia en honor del Señor según una antiquísima tradición, de manera que los fieles tengan encendidas las lámparas como los que aguardan a su señor cuando vuelva para que, al llegar, los encuentre en vela y los haga sentar a su mesa.

La Vigilia Pascual
La Vigilia Pascual, la noche santa de la Resurrección del Señor, es considerada como <> (San Agustín, Sermo 219). En ella la Iglesia espera velando la Resurrección de Cristo y la celebra en los sacramentos.

Con la Vigilia Pascual, el Triduo Sacro y todo el año litúrgico alcanzan su centro, el punto donde confluyen las celebraciones anuales de los misterios de la vida de Cristo.

La celebración litúrgica de la Pascua del Señor se encuentra en los orígenes mismos del culto cristiano. Desde la generación apostólica los cristianos conmemoraron semanalmente la resurrección de Cristo por medio de la asamblea eucarística dominical.

Además, ya desde el siglo II, la Iglesia celebra una fiesta específica como memoria anual de la Pascua de Cristo, aunque las distintas tradiciones subrayen uno u otro contenido pascual: Pascual- Pasión (se celebra el 14 de Nisán, según el calendario lunar judío y acentuaba el hecho histórico de la Cruz) y Pascua- Glorificación que, privilegiando la resurrección del Señor, se celebra el domingo posterior al 14 de Nisán, día de la Resurrección de Cristo. Esta última práctica se impuso en la Iglesia desde comienzos del siglo III.

La Vigilia Pascual es el quicio de todo el misterio de la Pasión y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Con la Noche Santa culmina el Santo Triduo e inicia el tiempo pascual: comienza cuando Cristo descansa aún en el sepulcro y termina en la madrugada del día consagrado a la gloria de la resurrección del Señor. De aquí su contenido teológico encierra el misterio de Cristo salvador y del cristiano salvado.

La Vigilia Pascual posee hoy día una estructura litúrgica articulada a partir de ritos con un hondo carácter simbólico: lucernario o liturgia de la luz, liturgia de la Palabra, liturgia bautismal y liturgia eucarística.

La Liturgia de la luz tiene su origen en el antiguo oficio de <>, que se celebra cada anochecer con la bendición de las lámparas. El rito actual simboliza a Cristo luz del mundo que, con su muerte y resurrección, vence a las tinieblas del pecado. El oficio de lucernario consta, a su vez, de bendición del fuego, bendición del cirio, procesión y pregón pascual.

Domingo de Pascua de Resurrección
Toda la fe cristiana se fundamenta en la resurrección. La palabra pascua quiere decir “paso”, “pasar”. La pascua de Jesús no es otra cosa que celebrar el paso de Dios en medio nuestro. Celebrar la pascua no es sólo recordar la Pascua de Jesús, sino decidir si queremos o no que haya un paso salvador del Señor por nuestras vidas.

La resurrección de Cristo nos llama a la vida. Por el bautismo, la iglesia nos llama a nuestra vida en Cristo. “Si hemos sido sepultados con él”, dice Pablo a los Romanos, “también hemos resucitado con él”.
La resurrección de Cristo nos invita a una renovación personal. Hoy damos gracias a Dios por su amor y por su triunfo sobre el pecado y le pedimos que siga transformando nuestras vidas en la presencia de su Hijo Resucitado entre nosotros."

Finalmente debo elevar mis oraciones con el propósito de que el Señor nos provea de discernimiento, sabiduría y por la disposición para qué podamos a partir de esta semana santa tomar decisiones que nos lleven al reconocimiento de que necesitamos santificar las fiestas del señor y cumplir con todo lo que la palabra de Dios nos insta y ordena. Estamos tan seguros de que si así obramos lograremos vivir en paz, alegría, armonía y sintonizados absolutamente con nuestro señor, sirviéndole y siendo testigos auténticos de su palabra. Amén y amén...

domingo, 16 de marzo de 2008

Un testimonio para la mujer.

Por Prof. Dr. MERVY ENRIQUE GONZÁLEZ FUENMAYOR.

Domingo 16 de Marzo de 2008, 01 y 25 a.m.

Maracaibo - Estado Zulia - República Bolivariana de Venezuela - América del Sur.


Hoy viernes a los catorce días del mes de marzo del año dos mil ocho me dispongo a expresar en pocas palabras mi testimonio y ofrenda a todas la mujeres del mundo , primeramente por haberse celebrado el día ocho de marzo del presente año un día más del llamado día internacional de la mujer , aunque discrepando de ello, día de la mujer son todos los días del año y de todos los años y de toda la historia, en segundo término porque la mujer es fuente de vida, centro de la vida misma y ser imprescindible para el mantenimiento del la especie y reivindicación de su importante función en la misión creadora de Dios. Este artículo lo dedico especialmente a mi esposa Nuri Morales de González Fuenmayor, quien por espacio de cuarenta años ha estado a mi lado, primero como novia compartiendo nuestra juventud durante nueve años y treinta y uno de casados : que suman cuarenta. Treinta y un años de vida matrimonial en las que me ha amado y la he amado, tal como dice la palabra del Señor: de manera incondicional con un amor de entrega y sacrificio. Ella ha sido y es de alguna manera mi vara y mi cayado en el que me he apoyado para apuntalar y tomar fuerzas cuando me dispongo al cumplimiento de los retos que me he impuesto y en las dificultades tragedias, tribulaciones que la vida ha colocado en mi camino. A ella mi agradecimiento eterno y a Dios por haberme permitido tenerla como acompañante, como complemento, como esposa…

Estas reflexiones no pretenden convertirse en una pieza literaria, simplemente son el testimonio de un hombre para honrar las actitudes, valores, conductas, sentimientos y afectos de la mujer como criatura creada por Dios. Testimonio que les brindo en franco agradecimiento por su auxilio, ayuda, solidaridad, complementariedad, fuerza y amor a sus hijos, sus padres, a su esposo, a la humanidad especialmente su amor infinito a Dios. Este último aspecto reflejado honrosamente en la persona de la virgen madre María, madre de Dios y madre nuestra. María reivindicadora de la mujer. María quien por su Inmaculada vida, por su afirmación a la pregunta de Dios a través del angel, por su concepción divina, por llevar en el vientre a nuestro Señor Jesús, hijo de Dios y hermano nuestro.

Hasta la aparición de María en la historia, las mujeres vivieron períodos de abuso, violencia, discriminación y ostracismo. Hoy el escenario es otro. Se ha reivindicado el nombre de la mujer. Se ha venido colocando en el lugar que le corresponde: como co-protagonista en compañía del hombre en las acciones y hechos trascendentales de la humanidad. Se le ha reconocido finalmente su extraordinario valor y sus talentos, dones, capacidades e inteligencia para poder realizar, agenciar y lograr todo lo que el hombre ha venido haciendo en los períodos anteriores a la presente fecha y los que hoy realiza, y de seguro en las luchas que emprenda con la mujer como su aliada que es y seguirá siéndolo en el futuro .

Bendita seas mujer, gracias a ti el hombre no ha perecido. Gracias a ti la humanidad se perpetúa. Gracias a ti el amor no ha desaparecido, porque concibes en tu alma el manantial de ese amor que se refleje inicialmente en el hijo y que se proyecta a toda la humanidad pasando por el amor a los padres, a los hermanos, al esposo, al prójimo; pero fundamentalmente ese amor con el cual Dios te dotó, porque en modo alguno es fácil ejercer el papel de madre y al mismo tiempo de esposa, hija, hermana, ama de casa, profesional y ejemplo central de la familia, de la cual recibe su mayor respeto y su mayor afecto.

No existe paralelo alguno que nos permita comparar el sublime hito amoroso que es la mujer, con cualquier otra entidad, ser o cosa existente en este planeta Tierra o en cualquier otro planeta de este sistema solar o de cualquier otro, de esta galaxia o de cualquier otra galaxia, de este universo o de cualquier otro universo. Trémulo se exhibe nuestro ser y nuestro corazón frente al afecto y amor de una mujer. Bien se trate del amor maternal, filial, conyugal, cristiano, caritativo o de cualquier otra especie, el amor de la mujer es una especie de manto que al cubrirnos nos proporciona el perfume matutino de las rosas que le dan la bienvenida a los primeros rayos de luz que hiriendo la noche que muere le da paso al nuevo día qué a manera de nueva existencia, permitirá que enfrentemos el amanecer, el nuevo día y los avatares del diario comenzar y terminar nuestra vida en la entramada red de las situaciones que algunas veces no generan bien a nuestra existencia, pero que en otras, permiten que nos gocemos del privilegio de ser criaturas de Dios hechas a su imagen y semejanza , y de alegrarnos por el amor que Dios nos dispensa conjuntamente con el de la mujer, pues ambos constituyen la celestialidad de la emoción primera, del afecto primo naciente del que somos destinatarios.

De seguidas me permitiré transcribir el contenido de un extraordinario y hermoso mensaje que por vía electrónica recibí precisamente el día ocho de marzo del presente año, fecha en la cual se celebraba el día internacional de la mujer. Guardando siempre las fuentes, he colocado al final el lugar o sitio electrónico donde el lector podrá obtener mayor información. Ese hermosísimo mensaje se intitula alma de mujer, allí se los imprimo para que los disfrutemos y nos gocemos en el y con el.

ALMA DE MUJER

"Nada más paradójico que ser mujer: que piensa con el corazón, actúa por la emoción y vence por el amor
Que experimenta miles de emociones en un solo día y trasmite cada una de ellas en una sola mirada
Que anda buscando la perfección y vive tratando de buscar disculpas para los errores de aquéllos a quienes ama
Qué a su a sus hijos da las alas y enseña a volar pero no quiere verlo partir aún sabiendo que no son su propiedad
Que como alquimista transforma en luz y sonrisas los dolores que siente en el alma sólo para que nadie lo note
Y aún tiene fuerzas para dar consuelo a quienes se acercan a llorar sobre su hombro."

(Disponible en rocio@gmail.com o SIEMBRACONMIGO ROCIOFIGUERERO)

Gracias Dios porque creaste a la mujer que es; nuestra amiga, nuestra compañera, nuestra esposa, nuestro complemento, la mitad necesaria para poder vivir. Gracias Señor porque las hiciste .Gracias Señor porque les diste esa especie de sensibilidad acentuada que hace que esta vida con todas sus tragedias y tribulaciones valga la pena vivir porque ella es en cierta manera nuestra vara y nuestro cayado en la que nos apoyamos cuando desfallecemos o debemos continuar el camino. Ella concentra en sí misma la vida porque tú les entregaste ese don de concebir. Gracias Señor, porque la dotaste de la capacidad de entender y le has dado una resistencia más allá de toda prueba .Gracias Dios. Gracias mujer por existir: las amamos y pedimos para ustedes las bendiciones infinitas de nuestro creador y la santificación e intercesión de nuestra hermosa virgen madre María amén y amén

Vídeo: "Los últimos serán los primeros".

Es difícil para una persona pensar y resignarse a ser el último en cualquier actividad, sea ésta académica, económica, deportiva, social o de cualquier otra especie. Pareciese que lo más valioso para cada uno de nosotros es ser el más importante, el primero o al menos estar colocados dentro de los primeros puestos en las actividades que desarrollamos y en las metas que tratamos de lograr. Desafortunadamente no se puede ser el primero en todas las cosas, actividades, metas, propósitos y fines para los cuales hemos sido llamados en esta vida. La palabra de Dios, sin embargo, nos ofrece el bálsamo y el remedio para quienes les ha -- o nos ha -- tocado ocupar el último en los asientos, el último en la cola, el último en los éxitos, el último en la salud, el último en lo académico, el último en lo económico, el último en el amor y así podemos seguir mencionando las diferentes situaciones en las cuales no siempre se ocupará el primer lugar. Pero como ya se ha dicho anteriormente: la palabra de Dios nos ratifica que los últimos serán los primeros y pará demostrar esta gran verdad bastará únicamente que le pasemos revista a la vida, obra y trayectoria de muchas personas a las que conocemos y en el peor de los casos a nuestra propia vida y nuestra propia trayectoria. En la generalidad de los casos la condición de último no es sinónimo de ser un fracasado o tal vez un incapaz, incompetente o quizás un holgazán, vago, poco inclinado a trabajar y más bien orientado a la flojera, al ocio y a eso que en Latinoamérica llaman: haragán. Insisto los últimos tienen en la vida que les tocó vivir una gran misión para con la humanidad y para con el padre creador. Lo importante es descubrir esta situación y darnos cuenta de que el servicio a los demás, el sacrificio por ayudar a los que menos tienen , aunque en esa situación ofrendemos hasta lo poco que tenemos ; el altruismo, la lucha por la justicia la verdad, la vida austera y apegada a los valores éticos y morales son los distintivos de quien ocupa el lugar último en cualquier actividad o situación Salvo que esa situación de ser el último obedezca a razones distintas a las que hemos señalado. De allí que no te atormente saber que terrenalmente eres el último, pues serás el primero en el reino de los cielos, puesto que tu capacidad de servicio para el bien, para el desprotegido, tu disposición para combatir la injusticia, la mentira, el mal, la corrupción etc. te hacen digno acreedor de ese premio del cual habló el apóstol san Pablo: la vida eterna en la Casa del Señor.